viernes, 30 de junio de 2017

El miedo a la báscula


Desde que naces, vas a la báscula.

Sí eres de la generación "Millennial" de seguro tu madre guarda un álbum de recuerdos en donde viene los primeros kilos que pesaste. 

El peso de una persona es un indicador de salud desde el nacimiento, gracias a ese número los doctores pueden predecir tus posibilidades de tener problemas metabólicos, respiratorios o incluso que aún falta desarrollarte después de tu nacimiento. Sin embargo, nunca nos enseñaron eso.

Desde que vamos a las evaluaciones médicas solamente esperamos ver la reacción de la enfermera o médico al momento de que la báscula arroja un número: "Estás bien", "estás mal" o uno de mis favoritos: "Por Dios, ¿este es tu peso? " Ya sea que estés muy delgado o con obesidad, siempre te juzgarán por tu peso y nunca se molestarán en explicarte la importancia de ese número.

IMC

En mis últimos días de Servicio Social, nuestra supervisora estaba enlistando los requisitos para los nuevos pasantes, entre ellos estaba tener un IMC menor de 25.
Podría haber dicho que el motivo de ese requisito es para pedir personal completamente sano y despistarlo con algunas analítcas, pero en realidad, lo que no quería era que personas con sobrepeso u obesidad estuvieran en una clínica de nutrición.

No es para criticarla sólo a ella, esta medida la hacen en los hospitales públicos, clínicas privadas e incluso en algunas empresas privadas,  haciendo que el IMC más que un requisito preventivo, es un requisito de IMAGEN disfrazada de salud.

El IMC es un indicador de uso fácil, sobre todo en salud pública para poder filtrar a las personas que puedan tener un mayor riesgo de morbilidad o de padecer alguna enfermedad metabólica a futuro. Puede tener sus limitantes, por ejemplo: en personas deportistas o con alta masa muscular, de tallas pequeñas, entre otros.

No te peses

Muchos voceros de la corriente de nutrición alternativa descartan en sus tratamientos el hecho de pesarte, o al menos no hacerlo muy seguido con la premisa de que creará una especie de "trauma" psicológico que no ayudará en tu cambio de estilo de vida.

Lo que en la realidad es que, muchos de estos voceros (incluyendo a médicos) no tienen la suficiente capacidad de saber interpretar y manejar la composición corporal de una persona y solamente se limitan a pensar que el peso es un número que arroja la báscula para hacernos sentir mal, y aunque en la actualidad tengamos al alcance las más sofisticadas básculas, no significa que sepan utilizarla o interpretar los resultados, es como pedirle a una abuela analfabeta que te enseñe a usar el Iphone 8. 

"A una mujer no le preguntes su edad ni su peso"

No me quiero meter en temas sociales o algo parecido, pero esta frase dice mucho de lo que la mayoría de las mujeres tememos hablar: nuestra imagen.

Aunque estés dentro del rango saludable del peso, por lo general, nunca estás contenta y si lo estás finges todo lo contrario gritando: "Estoy super gorda, peso 48kg" (?). Es algo muy curioso, porque el peso se puede convertir en nuestra identidad. 
Imagínate cuando las personas, tu familia o tus jefes te excluyen por tu peso, no sólo lo hacen porque "estás mal de salud", tu peso se convierte en tu etiqueta, en tu carta de presentación, en tu portada de libro y al momento de que quedas fuera, no es por un simple número, es personal hacia ti. 

Lo que puede servir

Depende de la situación de salud en la que te encuentres, debes de entender que TU PESO ES UN INDICADOR MÁS, como lo es la glucosa en sangre, los triglicéridos y otros. 

Tiene la misma importancia que ir a tu revisión médica y es algo que se puede modificar en caso de que no te encuentres en tus parámetros normales y no es algo difícil de sobrellevar.

La próxima vez que vayas con el médico, toma el valor y haz las paces con la báscula. 




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