sábado, 14 de noviembre de 2015

FOOD SHAMING





Si te puedo dar un consejo nutricional que le calza a todo tipo de cuerpo, a cualquier etapa de la vida, a cualquier género y posición socioeconómica sería: DEJA DE HACER FOOD SHAMING.
Este término puede ser subjetivo, pero voy a englobar las frases típicas de una persona que juzga a los demás en base a la dieta que lleva.
Ojalá hubiera la opción de leer con tonos de voz para entender las frases, pero vamos, ya te he puesto en el concepto de lo que estamos hablando.
El food shaming que vivo día con día van de frases como ésta:
¿Eso es lo que vas a comer? (Tono de te fisgoneo hasta como pestañeas).
¿Eres nutricionista, vas a comer cerdo? (Tono de tengo la razón, soy de las personas que juzgan por su tipo de móvil).
Yo no como eso que vas a comer tu, ¿sabes que te da cáncer?
Estoy a dieta, eso que vas a comer tu engorda para siempre (Tratando de decir, soy superior a ti porque como saludable).
CONTEXTO: 1 nutricionista en la barra de comida con muchas otras personas.
¿Cuánto es lo recomendado de almendras que debemos de consumir todo el mundo? (Osea!!! ¿todos somos máquinas que necesitamos la misma corriente de energía o que?).
Ella siempre come ensalada, por eso está tan flaca.
Es algo que los nutricionistas vivimos a casi diario, y aunque parezca ser una cruz que debemos de cargar, en realidad a final nos causa gracia por ser producto de la ignorancia de las personas frente a nuestra profesión.
Sin embargo, también somos testigos del food Shaming ajeno: el típico del grupo que se le hace de inteligente y da consejos de alimentación si no antes mencionarte (para darte “tu lugar”).
Si tu practicas constantemente el food shaming, no sólo dejas en claro tus prejuicios de conducta alimentaria, si no que, demuestras tu falta de clase y respeto a los que te acompañan.
La comida es cultura y convivencia.
Por favor, come y deja comer.

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