viernes, 20 de febrero de 2015

¿Por qué la comida de Avión sabe horrible?


No sé ustedes, pero a mi no me gusta comer mientras viajo, el principal motivo es la calidad de alimentos que nos sirve a las personas de clase turista.
Desconozco el sabor de los platillos de clase ejecutiva, pero sé que al menos, alguien que viaja en esa clase tiene expectativas mayores a la hora de la comida.

Pero encontré una publicación donde entrevistan a algunos encardados de los servicios de alimentación de las principales aerolineas del mundo (Aquí dejo el artículo completo).

Así que, me gustaría resaltar los puntos más importantes y agregando mi aportación marcada en asterisco (*).

FACTOR PSICOLÓGICO

El espacio reducido, el sonido, la rápidez en la que tenemos que realizar todas nuestras actividades dentro del avión, los nervios influyen de manera importante en nuestra experiencia al comer, haciendo que los alimentos se nos hagan inapetentes o con falta de presentación (*)
La publicación señala que:
Gerry McLoughlin, chef ejecutivo de la línea rival United dice que usa "sabores y condimientos vibrantes" para hacer que las comidas de los vuelos tengan "más cuerpo". Incluso toman en consideración el ruidoso sonido de los motores.
Y es que un estudio encontró que la gente que come con mucho ruido de fondo piensa que las comida es menos salada y menos dulce que quienes comen en silencio.
Entre otros factores que afectan tu experiencia culinera son la falta de humedad, presión aérea más baja y el ruido de fondo, apunta Charles Spence, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford.

FACTOR FISIOLÓGICO
Las papilas gustativas y el sentido del olfato son las primeras cosas que desaparecen cuando estás a 10 mil metros de altura, dice Russ Brown, director del servicio gastronómico de los vuelos de la aerolínea estadounidense American Airlines. 
La combinación de sequedad y baja presión reduce la sensibilidad de tus papilas gustativas a las comidas dulces y saladas en aproximadamente un 30 por ciento, según un estudio comisionado por la línea alemana Lufthansa.
Los investigadores del Instituto Fraunhofer de Alemania utilizaron un laboratorio especial que redujo la presión del aire para simular estar a más de 10 mil metros. Curiosamente, lo que el estudio encontró fue que solo perdemos la sensación de los sabores dulces y salados. Los sabores agrios, amargos y picantes no resultan casi afectados.
FACTOR ORGANOLÉPTICO:

Otro factor que hay que tomar en cuenta, es la producción y manipulación de los alimentos.
Los alimentos se hacen en masas y fuera del avión, es decir que las temperaturas varían dependiendo de cómo lo transporte, el cambio de temperaturas afecta en el sabor e incluso textura de los alimentos.
No se pueden usar de todo: Al igual que muchos hospitales, muchos pasajeros sufren de alergias alimentarias lo cual hace más difícil para los chefs realizar un menú unitario y con gran variedad.
Higiene y Calidad: Contraer una intoxicación alimentaria o alguna otra enfermedad transmitidas por los alimentos es algo muy común, para evitar esto, los servicios de alimentación son muy estrictos en cuanto a los alimentos crudos o las temperaturas de cocción; incluso el manejar ingredientes frescos pueden llegar a no ser una opción. (*)
Para mantener los estándares de seguridad de los alimentos, hay que preparar la comida en tierra. Luego es empacada, refrigerada y recalentada en el aire. Todo esto modifica el sabor. Por razones de seguridad, para recalentar la comida, casi todas las líneas aéreas usan hornos de convección, que soplan aire caliente y seco sobre la comida.
Artículo Original: http://www.invdes.com.mx/ciencia-mobil/6607-por-que-la-comida-nos-sabe-diferente-en-los-aviones

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