miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Por qué la nutrición es superficial?


Hace ya varios posts, hablé de lo que se le conoce como nutrición:

La base de toda existencia

La forma ideal para que un embrión crezca saludablemente está fuertemente relacionada con la ingesta de nutrientes de la madre.

Nuestro primer contacto con el mundo exterior fue la nutrición, no la música de Mozart ni las caricias que le hacen a tu mamá en el vientre. 

Hipócrates 

Es el padre de la medicina y yo también lo considero como el padre de la nutrición (En ninguna de mis clases de la universidad me dijeron quién era el padre de la nutrición)
El establece que la mejor medicina es la alimentación (medicina preventiva) además de él nace la gran influencia de la psicología con nuestras elecciones de los alimentos.

Un proceso fisiológico 

La ciencia de la nutrición estudia cómo los nutrientes actúan en nuestro cuerpo: desde la ingesta hasta la excreción hay un sin número de reacciones bioquímicas que influyen mucho en tu estado de salud actual.
Los nutrientes que le pones hoy a tu cuerpo definen la salud en tu futuro. 

El futuro ya llegó

El problema de salud que está más choteado es la obesidad y sus consecuencias.
De todas las enfermedades existentes, es la obesidad la que está relacionada fuertemente con la nutrición.

La obesidad es un reflejo de un mal manejo de la alimentación y estilo de vida, se podría decir que el origen es una malnutrición y de ahí se despliega un sin fin de consecuencias, fisiológicas, psicológicas y sociológicas. 

El problema de la obesidad se inclina más a su impacto social:
Ser gordo no es fácil, eres objeto de burlas, te tratan diferente y eres rechazado fácilmente.
No te sientes enfermo, hasta al punto de que puedas llegar al hospital y te das cuenta que tienes que eliminar el exceso de peso para poder sentirte bien.

La nutrición es una materia compleja

No es como cualquier carrera o ciencia, más bien es muy flexible y las teorías nutricionales abundan.
La nutrición no sólo abarca lo que pones en tu plato, si no también el gran impacto que tiene tus pensamientos en tu forma de nutrirte.

Digo que la nutrición es una materia compleja debido a que es imposible hacer reglas universales al respecto: no son como las reglas de matemáticas o de lenguaje.

Ir con un nutriólogo no es (no debería ser) como ir con un médico que sólo saca su lista de medicamentos a tomar por cierto tiempo.

Ir con un nutriólogo es (debería ser) acceder a realizar un cambio gradual en tu forma de alimentarte: Tener un buen estado físico o curar/controlar alguna enfermedad son sólo consecuencias de ese cambio.

Sin embargo, a pesar de que todos nosotros seamos diferentes, hay muchas cosas que compartimos o vivimos igual: las necesidades de una mujer adulta son totalmente diferentes a un niño de 5 años; Es ahí donde la ciencia de la nutrición se pone a estudiar esas características de las personas para poder establecer "leyes" que debemos de considerar al momento de alimentarnos.

Un corredor tiene necesidades nutricionales totalmente diferentes a un adulto mayor o una embarazada.

¿Ahora dime, dónde ves lo superficial en este tema?

Por desgracia, la flexibilidad no siempre es buena: la nutrición también está muy relacionada con la apariencia, un tema muy delicado para el hombre moderno.

El enfoque de la nutrición cambió totalmente, es un error que cometemos muchos nutriólogos y profesionales de la salud. 

Para darnos a conocer llegamos por el lado superficial, no digo que esté mal, sin embargo nos quedamos ahí, le damos más importancia y no vemos todo el panorama de la nutrición.

He hecho varios sondeos sobre qué piensa las personas sobre un nutriólogo o la nutrición, lo más destacado es que la nutrición lo ven como un lujo, que cuidarse o comer alimentos de calidad es caro.

La nutrición se mueve en el mismo mundo que los gimnasios y tiendas de productos milagro, está rodeada de muchas cosas superficiales y por esa misma razón creemos y la adoptamos como algo superficial o nada necesario.

David Wolfe ha dicho una frase que me encanta: Tú eres el mejor nutriólogo.
Lo malo es que no lo sabes, dejaste de oír a tu cuerpo, estás confundido e ignoras lo que sientes al nutrirte.

Para eso deberíamos estar los nutriólogos, no sólo para estudiar los alimentos y nutrientes para recetarlos, si no para acompañar y enseñar a las personas a ser sus mejores aliados, sus propios nutriólogos. 


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